miércoles, 4 de octubre de 2017

Prometí publicar... y publico

que, la verdad, no sé cómo se me pudo ocurrir dibujar, en un pergamino la imagen de otro pergamino. El tamaño normal de mi letra es el que se ve en la imagen donde está el sello real, arriba del todo en la línea donde se lee "Inmaculada, 8 de diciembre..."

Pero claro, yo me meto en el berenjenal y estoy seguro que saldré, pero no recordaba el precio. Estoy contento, porque hoy he terminado de organizar mi escritorio. En realidad, mi lugar de trabajo es delante de la pantalla del ordenador, que –maldito sea– no ordena nada y me tiene a mi de servidor o esclavo. Bueno, publico lo realizado y he de decir que he descubierto que es dificilísimo. Tan solo las dos líneas escasas que señalo, me han llevado 18 mn. Ya me hubiera gustado que fuera vitela, pero es piel de oveja y ahora ni siquiera sé si estoy trabajando sobre pelo o sobre carne. Ahí va la imagen:


Como soy miope, me quito las gafas y me acerco, pero así y todo... las paso «canutas». Y es que hay que tener en cuenta que el tamaño de las letras más pequeñas, como la e, la u, la a y la ese de pequeñas es de dos milímetros y medio, como podéis ver en la siguiente imagen:


Y, en fin, ya lo dice el refrán: «Tú lo quisiste, fraile moster, tú lo quisiste, tú te lo ten»

Pues nada. Ahora a trabajar todos los días y el próximo miércoles, os cuento cómo va la cosa. 




martes, 3 de octubre de 2017

Publicando la preparación de lo que haré mañana

Hoy me había propuesto ya trabajar el pergamino de mi nieto, pero he tenido que buscar documentos para copiar, reordenar mi escritorio, y establecer ya un plan de trabajo que espero dé sus frutos.

Ésta es la situación del pergamino que debo acometer:


Y éste, el documento que tengo impreso para copiar, en el pergamino de arriba, lo que me falta repasar en el mismo sobre los trazos que hay en él de lápiz.


Mañana a las 11 tengo cita con el dentista, de manera que quizá no pueda trabajar por la mañana, que es cuando es más conveniente para mí, porque no tengo el sol dando en mi ventana y sí, por el contrario toda la luz necesaria para hacer mi tarea de monje medieval en el siglo XXI, pero lo haré por la tarde a primera hora, es decir, a las trece, si es que no me hace esperar demasiado. Creo que a esa hora tendré buena luz y no estará el sol molestándome.

En cualquier caso, de un modo u otro, mañana trabajo y publico mi avance.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Escrito el miércoles, 13 de diciembre de 2006


El escrito es largo. Podríamos decir que, en pergamino, ocupa  las páginas 8 a 13, ambas inclusive,  del libro definitivo del que tan solo tengo realizadas las 100 primeras. Y el título se refiere al texto escrito en la fecha indicada en la entrada de hoy en este blog. La fotografía de abajo, corresponde a las páginas doce y trece. La ecografía prenatal de mi nieto mayor la terminé de pintar (véase cómo quedó de alabeado el pergamino en su borde derecho) el jueves, 30 de julio de 2009. Indico hora, minutos y segundos. Son secuelas psicológicas de la copia de una ecografía de General Electric.
Lo que tengo manuscrito alcanza a la página cien del texto de donde voy copiando, que en su totalidad comprende 192 páginas como mínimo. Y, además, de esas cien primeras páginas tengo una a medias que es la que voy a empezar a publicar aquí, próximamente, conforme vaya avanzando. Es la más difícil.
He perdido una cantidad de tiempo tremendamente enorme buscando el texto en el ordenador y unificando archivos, cuando resulta que ya lo tengo todo impreso, sólo para copiar. Hace tanto que no trabajo, que lo había olvidado por completo.
Y he encontrado mis preferencias sobre si utilizar el pelo o la carne según para qué y ahora voy a buscar en qué B.O.E. se determinó que el pergamino se midiera en pies cuadrados. A lo mejor ya se mide en el sistema métrico decimal, pero me es igual, ya lo tengo todo comprado. Sólo es por recordar un dato.
Bueno, tengo una investigación sobre el Pie de Castilla (tercera parte de la vara) y veo que mi primer encargo de pergaminos fue de 10 pieles de 9 pies, y medidos según una supuesta disposición del B.O.E. nº 349, del 15 de diciembre de 1943. Pero no he podido verificarlo; sin embargo, las medidas son las inglesas como puedo comprobar cuando recibo la primera entrega de pieles de oveja. Copio de mí mismo y de mi mismidad:
«Se me ocurre que no sea una medida de oídas, con el grabado de la inscripción del BOE en la vara de medir para darle más fuerza, suponiendo que nadie va a ir a comprobarlo. Que quizá sea la medida inglesa, y miro mi metro y arriba veo que, efectivamente, cada doce pulgadas, señala en rojo ft., que coincide, aproximadamente, con los 30,48 cm. que decía Javier; voy a mi diccionario y busco pie: foot. ¡Eureka! ¿Cómo se pronunciará? Fácil: balompié, de balón-pie, el nombre que se trató de dar al principio en España, cuando los ingleses lo trajeron a las minas de Río Tinto, provincia de Huelva, a este deporte».
Y nada más por hoy sino añadir, para finalizar, que acabo de encontrar todos los impresos en papel de donde copiar en mi pergamino de piel de oveja; porque soy pobre, que si no fuera el caso, me habría podido permitir la piel de ternera, y, si me toca la lotería, para mi nieto menor compraré vitela, que ya no sé si se fabricará (ni siquiera sé si se fabrica el de oveja) que es lo más suave: de feto de ternera embarazada. No creo que los animalistas lo permitan.
¡Ah! Una última cuestión: empleo tintas chinas y acuarela. Para el colofón utilicé témpera y lo tengo en una carpeta, hecho una pena, se desprendió en gran parte. Sí, empecé el colofón antes de haber terminado. Cuestiones idiosincráticas.


miércoles, 20 de septiembre de 2017

Cumplo (aunque tarde, espero que no mal) mi palabra al endodoncista Santiago Castro


Son las 19:22 del lunes 18 de septiembre de 2017 y he conseguido comprobar que el Santiago al que prometí escribir sobre él en este blog se llama Santiago Castro. Anoté en mi cartulina de citas su apellido al lado de su nombre.
Este segundo párrafo lo escribo ya a las 9:44 del miércoles 20 de los citados. Quedé muy satisfecho con su atención, pero lo explico más adelante. Primero quiero relatar que cuando tenga algo más de confianza con él le pediré que me haga una endodoncia cerebral, que le veo muy capaz, y a mí me vendría muy bien. Sí, ya sé: eso no se llamaría endodoncia. Pero yo me entiendo y por hoy no entraremos en más berenjenales (se me ocurre, así de entrada, la entrevista realizada por El Gran Wyoming en "El Intermedio", anoche –19 de los corrientes– en la 6ª, después de la pertinente introducción al programa de las 21 h.), mañana será otro día y, como decía mi madre, verá el tuerto los espárragos.
Bueno, el caso es que le di a don Santiago, Dr. Castro, una tarjeta con la dirección de este blog y le pregunté su apellido para poder referirme a él y me lo dijo al tiempo que lo mostraba en el bolsillo de su bata, pero (por eso necesito la endodoncia cerebral) no empleé la regla mnemotécnica que hubiera usado cualquier persona del común, porque yo debo ser del no podemos, ni evoqué a mis vecinos de cuando vivía en Cáceres que eran de Castro Urdiales) sino que lo relacioné con los castros celtas y... Luego no sabía con qué puñetas (aquí se me vienen a la mente las del traje de mi primera comunión, adornado también con una gran chorrera) lo había relacionado.
Total, que nada más salir a la calle, paré el coche en un lateral de la calzada señalizado para aparcar y que estaba prácticamente vacío y llamé a la clínica para preguntarlo, pero olvidé anotarlo. Un desastre.
En fin, el caso es que ya he podido corroborar que se llama Castro de apellido.
Yo creo que esto me ha pasado porque el día de mi endodoncia, quince de los molientes, digo de los corrientes, era Nuestra Señora de los Dolores y estuve a punto de cancelarlo. Tenía una gran carraspera.
Llegué con tiempo y me tomé un vaso de agua y luego pregunté si podía tomarme un caramelo de miel y limón sin azúcar y me dijeron que sí, pero aquello no paraba, de manera que tuve que buscar una farmacia y allí me dieron un remedio, pero seguía con la carraspera y aquí mi joven endodoncista, me tranquilizó y animó a realizar la intervención. No recuerdo cuánto duró, pero se me hizo corta.
Nunca, en mi vida, me ha atendido ningún otro dentista que me haya hecho sentir tan cómodo mientras él trabajaba con sus herramientas (ya sé que lo de «herramientas» no es lo adecuado, pero así percibo yo siempre los instrumentos de los dentistas en mi boca, quizá se solucione después de la endodoncia cerebral) solventando mi problema.

Son las 12:40 y creo haber cumplido. La próxima entrada, sobre mi gran libro en pergamino, que he de terminar rápidamente. No quiero problemas con su encuadernación.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Despido 2016 sin haber hecho nada

Creo que este 2016 ha sido el año más difícil de mi vida. El propósito para 2017 es trabajar todos los días con el libro, pero esto habrá de ser a partir de febrero.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Ayer terminé estas dos páginas


En este pliego se aprecia como está manuscrito totalmente por el otro lado. Ayer terminé esta cara y he de decir que estas cuatro páginas las dos del otro lado (100 y 85) y las dos de éste (86 y 99) son el primer pliego de los cuatro de mi sexta carpeta. Se aprecia mi escritura normal. He de avanzar para terminarlo este próximo año 2016. Sólo escribiré en letra gótica cuando alguna de las dos páginas contiguas lleve ilustración.

Hoy pretendía haber seguido, pero me he enredado re maqueando los cuadernillos que me faltan, porque me daba la impresión de que me faltaban pieles.

Efectivamente, he de comprar dos pergaminos grandes de oveja. Así conseguiré los ocho pliegos que me faltan.

Voy a ver si encuentro la dirección de mi proveedor y si éste sigue en activo.

martes, 27 de octubre de 2015

Mi proyecto es terminarlo este próximo año de 2016


Tengo la firme determinación de empezar a trabajar sin descanso de forma prioritaria en este libro hasta finalizarlo. Se acabó la dispersión. Está claro que hay que establecer prioridades. Primero el libro de mi nieto y luego escribir en 2017 de manera que pueda publicarlo.

Quizá parezca un poco presuntuoso, pero estoy convencido de que puedo y debo hacerlo.

viernes, 29 de mayo de 2015

Reanudando el trabajo de mi gran libro


Bueno. He decidido terminar esta página. El lunes estuve trabajando con un rotulador 0.05 mm (cuatro primeras líneas en negro), el martes compré un -digamos, pues no tiene bola- bolígrafo de 0.4 mm., en teoría 8 veces más grueso, pero en la práctica, como mínimo igual, si no más delgado que el primero. Esto yo lo sabía hace años, pero no lo había probado en pergamino. El jueves, finalmente, trabajé con él y la verdad es que no hay color.

Creo que voy a oír las noticias una vez al día, y digo oír, a las 22 h., en mi emisora favorita y así me dejaré de tertulias y televisivas y demás zarandajas. Me centraré en mi libro y en otras muchas cosas personales o familiares más importantes que estar enterado de la actualidad.

Y avanzaré con mis estudios, mis pinturas y mis caligrafías.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Mi Bella Principessa, firmada y mejor fotografiada.


Con mi teléfono móvil no sé hacer mejor fotografía que ésta. El fallo es el reflejo del lado derecho de la imagen, pero el acierto es el color, más idéntico al del cuadro, en comparación con el anaranjado de la fotografía de ayer, con exceso de iluminación. Si haces un clic sobre la imagen podrás ver en su ángulo inferior izquierdo mi firma. La he recortado con un programa adecuado hace poco tiempo, pero la hora en que hice la primera fotografía tras la firma fue esta mañana a las 11:27

sábado, 6 de diciembre de 2014

Una obra de arte nunca se termina, solo se abandona

es una frase que algunos atribuyen a Leonardo Da Vinci:


La obra de Leonardo Da Vinci mide 33 x 23 cm y la mía 33 x 24, correspondiente a un 4F, es decir, un lienzo de medidas universales, o sea realizados sin proporción alguna entre todos los de figura, todos los de paisaje y todos los de marina. Que alguien me lo explique. Es cierto que un paisaje una figura y una marina pueden pedir unas medidas determinadas, pero lo lógico sería que todas las marinas mantuvieran la proporción, etc. Me gustaría saber de qué época vienen esas medidas y cómo no les han aplicado algún tipo de norma lógica; porque, desde luego, ni siguen la divina proporción, ni la de 3 x 4, ni ninguna que se me ocurra. Tampoco tengo tiempo para dedicarlo a esa investigación.

Yo he elegido poner primero la imagen de Da Vinci y luego la mía, pero como los archivos están ordenados por su nombre, han quedado así y así los dejo. No se pueden comparar, evidentemente. Vi el vídeo de National Geographic y me quedé alucinando. Mi cara es de una modelo de 14 años, una fotografía en blanco y negro. Ya tenía ganas de terminarla y esta tarde me ha parecido que estaba lista mi bella Principessa y había quedado digna. Pero he olvidado firmarla, de manera que puestos a hacerlo y a tener que colocar de nuevo el cuadro y los acrílicos y los pinceles... Quizá trabaje un poco más. Ya veremos. Me esperan dos retratos de mis nietos. Son órdenes de su abuela.



sábado, 29 de noviembre de 2014

Mi bella Principessa empieza a gustarme


Lástima que no tengo una cámara en condiciones, pero mi teléfono me sirve para salir del paso. Esta mañana no he tenido tiempo para salir a comprar un color que me faltaba. Creo que mañana seguiré con la cenefa. Al menos, ya la tengo manchada toda y puede verse el dibujo a gran tamaño, con lo que se ven mejor sus fallos para corregirlos.
Por otra parte, quiero añadir, cambiando de tema, que ya llevo sin fumar más de dos meses. El primer día sin humo fue el 21 de septiembre de 2014, día del cumpleaños número noventa y uno de mi padre. Estoy convencido de que esta vez es la definitiva.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Casi dos meses sin fumar.

El veintiuno de septiembre pasado dejé de fumar, de modo que en dos días se cumplirán mis dos meses sin fumar.
Por otra parte, tengo el hombro derecho congelado, a pesar de lo cual sigo escribiendo los pergaminos de mi nieto.
Y tampoco abandono mi bella Principessa.