miércoles, 11 de febrero de 2009

Página seis terminada, como prometí.

Esta página la empecé el lunes, dos de febrero pasado. Descontando sábado y domingo, que no trabajé, me ha tenido ocupado ocho días. Todo ha sido experiencia.

Para la siguiente página, la número siete, que lleva un dibujo, tengo que ver si en el Archivo Histórico Nacional me pueden facilitar una copia en color que me vendría mejor que le que tengo en blanco y negro. Si no, le echaré imaginación. De momento, he de encontrar la fotocopia original que me permita copiar el texto decentemente.

Sólo un primer plano, que se transparenta una letra.

Es una H; vista del revés, claro. La foto la he hecho para descansar de la tensión de la B. Ya he terminado las dos líneas que siguen a la B de Barcelona. Me quedan tres más, que haré esta tarde, y publicaré la página completa. Ahora he de salir.

martes, 10 de febrero de 2009

Ya queda menos

Las dos primeras líneas de hoy me han costado 24 mn., la tercera 17. Total, 41 mn.; lo que supone un  promedio de 13 minutos largos por línea. Al final de cada línea hay que descansar, al final de las tres líneas, casi se necesita rehabilitación.

Hoy he caligrafiado seis líneas, no he podido más. Mañana me quedan otras seis y termino la página. He estado estudiando la página siguiente, la que hace el número siete, que lleva un dibujo de importante dificultad, pero, en contra de lo que pudiera parecer, estoy deseando enfrentarme a ella. Es el único dibujo del libro, las demás ilustraciones son pinturas, pero tiene una gran dificultad en el propio original. Estoy animoso a pesar de ello.

Errar es humano; rectificar, de sabios.

Una imagen vale más que mil palabras ¿No?

viernes, 6 de febrero de 2009

Trabajo de esta tarde.

Son las 23:47. Quiero tenerlo publicado dentro de cinco minutos, por lo tanto ¿Qué decir? Que estoy contento, que creo que hoy he trabajado mucho y bien, que cada vez veo más cerca el final del libro y que no pienso cejar en mi empeño.

Buenos días, por mañana sábado a los que me leeréis. Gracias.

Trabajo de esta mañana, sin palabras.

jueves, 5 de febrero de 2009

Texto corregido antes de caligrafiar, por suerte.


Si colocamos un cuadernillo de cartulinas coloreadas por una cara y blancas por el otro lado, por ejemplo, todas una encima de otra en el mismo sentido, color hacia arriba, por ejemplo, y las cosemos por el centro, al abrir el cuadernillo nos dará, en el caso de 5 folios: blanca opuesta a color, blanca opuesta a color, blanca opuesta a color, blanca opuesta a color, folio central blanco todo, color opuesto a blanco, color opuesto a blanco, color opuesto a blanco y color opuesto a blanco. El exterior del cuadernillo sería de color y eso haría que unidos a otros, nos dieran dobles páginas de color. Sin embargo, es más conveniente colocar las cartulinas una del derecho y otra del revés, de manera que queden, antes de plegarlas, color con color y blanco con blanco. Así obtendremos un cuadernillo de portada blanca, primeras dos páginas enfrentadas de color, siguientes dos páginas blancas, siguientes color, siguientes blancas, siguientes color, siguientes blancas, siguientes color, siguientes blancas, siguientes color. Al unir los cuadernillos también dan páginas dobles.  Como se ve, el resultado es mejor, no se aprecian las diferencias de una página con la contigua, puesto que son de la misma característica (piel o carne) y por otra parte, las pieles van contrapeadas, lo que es importante de cara a la encuadernación del tomo.

Yo lo tuve que hacer en su día con octavillas blancas con c c (carne) y p p (piel) en cada una de sus dos mitades para entenderlo. Y hoy, después de descubrir mi error de la foto de arriba, lo he tenido que volver a hacer. Torpe que es uno.

Hoy no ha nevado en Madrid

En contra de lo anunciado ayer, no ha nevado. Mejor. De cualquier modo, yo vi a mi súper nieto, que no veía desde el 18 de enero. Por cierto, no me había dado cuenta. Ayer cumplió 19 meses y olvidé felicitarle. Se libró de unos achuchones.

Esta foto es para que se vea que en la cocina, si levanto la cortina que aparece en la foto anterior, tengo buena iluminación natural, además del fluorescente del techo. Y para que se vea que de nieve nada.

Creo que la mesa se va a quedar en la cocina hasta que termine unas cuantas páginas. Al menos lo voy a intentar. Al fin y al cabo, quitando la banqueta se puede correr de un lado a otro y no estorba tanto. 

Cada tres palabras tengo que levantarme


Me cuesta trabajar. Para empezar he de acarrear el tablero de dibujo por todo el pasillo hasta la cocina. Luego, estoy trabajando la parte más difícil y cada tres palabras tengo que levantarme porque la pluma se atasca y me pongo nervioso. Además, he descubierto que estaba equivocado en cuando a la epidermis y la dermis. Lo entendí al revés. Se trabaja mejor la dermis, la parte de la carne, que es la cara interior, más lisa, de color blanco o gris blanquecino, semi curtido, que no lleva base de greda. Cree uno que la que trabaja mejor es la parte más lisa, la exterior, porque imagina que el interior es más rugoso. Pero es al revés. Lo más rugoso es el exterior, la epidermis, más amarillenta y porosa. Se llama "Pelo", porque claro, tiene todas las huellas de haberlo tenido, todos los poros. En fin, que se escribe mejor sobre la dermis, que se llama "Carne". Y justo ahora, cuando he manuscrito: "Y también sé que este cuadernillo sigue la siguiente cadencia..." me doy cuenta de que lo tengo mal editado. Justo al revés. Digo que es pelo-carne, cuando en realidad es carne-pelo, que es como lo tengo y como lo debo tener. En fin, el caso es no dar palo al agua.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Un primer plano


Reanudo mi gran libro

Vuelvo a la letra gótica. Cada línea debo limpiar la plumilla porque se llena de restos de pergamino, sobre todo ahora que estoy trabajando en la parte de la dermis, más rugosa. Me canso con facilidad y no encuentro más que excusas para ocuparme en temas menos esforzados y farragsos, pero estoy convencido de que le voy a dar un buen embate.

Me acaba de llamar mi hija, que parece que va a nevar. Que si sigo empeñado en ir a ver a mi nieto. Voy a poner la radio, porque no tengo cadenas, pero creo que voy a ir. Ya hace tiempo que le tengo que llevar al crío el libro que le e comprado: "Un recorrido por la historia de las MOTOS". Le apasionan. No había cuentos. Tendré que hacerle uno. Pero estoy seguro de que el libro le va a entusiasmar. Está lleno de fotogrfías estupendas.

jueves, 16 de octubre de 2008

La virgen aprende el abecedario

Incluso veo más amanerado el meñique de la Madonna en la Virgen del clavel de Leonardo. Finalmente, decir que, efectivamente, se ven las letras m, n, o, p, q dentro del texto que en conjunto puede dar la impresión de estar escrito en hebreo.

¿Tendría a mano Leonardo algún texto en hebreo de donde poder copiar? Lo dudo.

Charles Nicholl y el vuelo de la mente

He estado estudiando el detalle del dedo amanerado de la Anunciación atribuida a Leonardo da Vinci al que se refiere Charles Nicholl en su magnífica obra “Leonardo, el vuelo de la mente”. Me ha llamado la atención enseguida. Seguramente porque estoy de acuerdo con todas las apreciaciones del autor en las páginas 120 y 121 de la edición de su obra de noviembre 2006 de Taurus. Y me parecen espléndidamente explicadas las faltas de perspectiva producidas por la distinta ubicación del atril según se mire desde arriba o desde abajo. Pero no estoy de acuerdo con la calificación del meñique como amanerado. Yo no veo el dedo meñique amanerado que vemos en la Madonna o los que vemos en Tobías o en el ángel de Verrocchio. Por el contrario, veo un dedo cumpliendo una función útil: Evitar que se cierre el libro cuyo punto de lectura señala el resto de la mano. Ya se adivina el anular conteniendo y el meñique asegurando que todo ese peso de hojas no va a poder con la voluntad de la lectora, a pesar de la conturbatio. 

sábado, 4 de octubre de 2008

Errare humanum est


Tengo que traducir ocho comentarios a mi entrada de 2005, para poder responderlos. Me da la impresión de que son todos del mismo anónimo angloescribiente. ¡Qué le vamos a hacer, no tengo ni idea de esa lengua! Mi entrada hace referencia a una publicación muy interesante sobre el órgano de papel de Leonardo da Vinci y a un error garrafal en la misma. ¡Qué pena! De todos modos, tengo que agradecerle al editor que exacerbara mi pasión por Leonardo da Vinci. Compré el libro en Toledo, en una visita a la exposición realizadaen el Palacio de Amusco, del 15 de julio al 1 de noviembre de 2005.

El órgano de papel de Leonardo da Vinci


Esta fotocopia está obtenida de un facsímil moderno depositado en la Biblioteca Nacional por el editor. Como se ve, está en escala de grises. No recuerdo bien cómo es el facsímil, pero me tocará un nuevo viaje a la Biblioteca Nacional. Veré si puedo conseguir una fotocopia en color. Con lo fácil que hubiera sido bajármelo de la Biblioteca Digital Hispánica...

El Codex Madrid II, de Leonardo da Vinci

Lamentablemente, la digitalización del Codex Madrid II, de Leonardo da Vinci en la Biblioteca Nacional, concretamente en la Biblioteca Digital Hispánica, no funciona. Alguien debería solucionarlo, porque este trabajo se ha realizado con nuestros impuestos y alguien ha cobrado por hacerlo bien y no mal. De todas formas, ya tuve el facsímil en mis manos como explicaré en el siguiente post. Pero esa es la suerte de los que vivimos en Madrid; protesto por los que no están en nuestro caso.

jueves, 11 de septiembre de 2008

El fatídico 11 de Septiembre

Hoy, aniversario de la diada catalana (Caída de Barcelona en manos borbónicas en 1714), del bombardeo de la casa de la moneda en Chile, con el asesinato de Salvador Allende, por orden de Pinochet, en 1973 y 7 años de las torres gemelas en Nueva York (2001), he llevado finalmente este PC a arreglar. Tenía desconfigurado el sonido. Me ha costado media hora de arreglo en PC City y media hora de cola para pagar con la tarjeta.

Si lo hubiera hecho en el lugar que encontré en Internet me lo habrían tenido de un día para otro y me hubieran cobrado entre 30 y 40 €. Así me ha costado 24,99 €. He visto por 21,99 € memorias externas de 8 GB. Escribo esto desde casa de Severina, donde ella oye la música que le estoy poniendo de Mocedades. (He escrito desde el anterior párrafo “Hoy…”).

Me he bajado los siguientes artículos: “Dios en Barajas” sobre teología e increencia hoy en temas interesantes, “No dormir”, de Maruja Torres sobre una emisora de radio rusa. “Salvar el mundo” sobre el acelerador de Hadrones. No dormir lo tengo que ver mañana, si me acuerdo, para ver el programa de radio que me he instalado hoy sin acordarme de la configuración de sonido escacharrada, antes de decidir llevarlo a PC City. Y otra cosa que me gustaría hacer es bajarme el navegador de Google, pero eso lo voy a hacer ahora mismo.

La fotografía es del día 8, la tenían colgada en Ecocentro, Madrid. 


miércoles, 3 de septiembre de 2008

Así se ve sin aplastar el pergamino: curvado.


En la entrada anterior hablaba en su título de la contradicción entre la impaciencia y la paciencia. Luego, se me ha ido la pinza. Lo que queríaq decir es que cuando escribes, lees, pintas, investigas, etc. etc. etc., lo más normal es que no dispongas espacio para tener desplegadas todas las armas de cada actividad (olvidaba encuadernar, grabado...). Eso hace que cada vez que pienso que tengo que empezar a buscar dónde están los materiale, me ponga enfermo.
Tengo que prepararme para hacer el pergamino de mi nieto sin interferencias. Antes, quiero terminar la investigación sobre la cabeza de Cristo de Kim Novak.
En fin, estoy publicando el trabajo de más de tres horas de esta mañana. Cuando la iluminación es de mayor tamaño se puede hacer con más comodidad y el resultado también es más agradecido, pero esto es para un punto de lectura, así que estoy contento.

La impaciencia y el tesón, aparentemente son...


...contradictorios. Esta mañana he desplegado todo el material que me podía servir y he descubierto que ya había olvidado lo rápidamente que se secan los acrílicos. Pero, en fin, tienen también su lado bueno. El caso es que con tintas chinas, bolígrafo de tinta negra fluida, y acrílicos he terminado mi trabajo.
Ya sé, ya sé. Podría haberlo hecho mejor. Pero lo mejor es enemigo de lo bueno. Tal como lo he abandonado, está bien. Las obras se abandonan para que corran solas, como los hijos.